En Jurassic Park y Jurassic World, la clonación es el proceso mediante el cual los científicos reconstruyen organismos completos a partir del ADN rescatado de mosquitos fosilizados.
Una vez obtenido el código genético, los embriólogos lo insertan en óvulos modificados que luego se incuban artificialmente. Este proceso permite recrear animales que han estado extintos durante millones de años.
Cuando el ADN fosilizado está incompleto, los científicos utilizan genes de otras especies modernas para llenar los espacios faltantes. Esto genera **mutaciones**, algunas intencionales y otras inesperadas.
Estas mutaciones pueden alterar:
En Jurassic World, este proceso llevó a la creación de híbridos como el Indominus rex o el Indoraptor, diseñados a partir de múltiples especies para obtener características específicas como camuflaje, fuerza extrema o mayor capacidad cognitiva.
Las mutaciones no siempre son controlables. Cambios ligeros en el ADN pueden generar efectos impredecibles que complican la seguridad del parque, alteran los ecosistemas creados y provocan comportamientos agresivos o inestables en los animales.
A pesar de los avances científicos, la manipulación genética en el mundo de Jurassic Park demuestra que jugar con la vida puede traer consecuencias inesperadas.